La dedicacion de los arquitectos a la obra

espero que no sea jornada completa. Luego que nadie se queje de la fuga de cerebros qué pena!! Manda cojones. Manuel Más actuar, si. Pero quejarse también, Yo me quiero quejar, reivindico mi derecho a quejarme bien alto, a grito pelado, si hace falta, desde mi sofá o desde la silla del estudio donde trabajo por un sueldo irrisorio. Me quejo, con derecho, porque esto no es lo que se me habia prometido, y si ese argumento de la promesa no vale por sentimental, esto no es lo que me merezco. Yo no se el resto de los comentarios, pero yo pertenezco a la generación que se lo ha currado, y mucho. La generación de los treintaytantos, la que, al menos en mi escuela, tuvo que sufrir los años finales de un plan de estudios obsoleto en muchos aspectos, y durísimo en todos.

En mi época y en mi escuela la media estaba sobre losaños para completar la carrera.¡La media! Con esto no quiero sugerir que sólo por haber tenido que sufrir semejante trance, ahora debieramos estar amparados por algun “derecho universal” que nos garantice un trabajo bueno, bonito, y bien pagado. Es que después de salir de la carrera hemos sido, la inmensa mayoria, maltratados por los estudios. Y esto antes de la crisis. Cuando habia trabajo, proyectos, y dinero, quienes se han enriquecido han sido los empresarios.

Yo ya me quejaba entonces, porque ni yo, ni nadie de mi entorno, se ha sentido suficientemente recompensado por su trabajo, por sus horas, y por la enorme dedicación que estamos acostumbrados a ofrecer los arquitectos jóvenes. Creo que ha sido en este blog donde he leido que este gremio es solidario como pocos. Es posible, pero desde luego, no se da esa solidaridad en todos los estratos. Si algo me ha decepcionado desde que empecé a trabajar es precisamente esa falta de corporativismo (entiendido en el buen sentido), ese poco cuidado, ese (mal)trato que recibimos por parte de aquellos que, como dice el post anterior, empezaron a trabajar hace décadas