Decoracion con aluminio y cristal

Parece mentira lo que cambia una estancia con algo tan simple y a la vez tan complejo, como son unos perfiles de aluminio y una amplia cristalera. Y voy a poner como ejemplo una serie de televisión que me encanta “the good wife” que se desarrolla en un despacho de abogados, que han escogido los perfiles de aluminio y la cristalería como separación entre espacios. Así los despachos no están separados por paredes, sino por cristal. Una estancia cualquiera que escoja este tipo de separación en lugar de la tradicional tabiquería de ladrillo o incluso el pladur, gana muchísimo tanto en claridad como en elegancia, y por supuesto que se aprovecha muchísimo mejor la luz natural, tan necesaria hoy día en tantísimas oficinas.

En el ámbito doméstico, pocas son las viviendas que aún no cuentas con cierres de aluminio cuanto menos en ventanas, terrazas o cocinas. Yo incluso estoy pensando en echar abajo un par de paredes, para sustituirlas por una guía de aluminio que soporte una cristalera y así en verano tener luz natural del atardecer hasta la puesta del sol, amén de ampliar un montón la terraza uniéndola con el salón o viceversa, como puede verse en el portfolio de trabajos realizados por www.metalcorp.com.ar  Pero sobre todo y no me importa reconocerlo prefiero el alumnio sobre el resto de materiales de construcción, por el mantenimiento. Es de los pocos productos que no atrae el polvo ni la suciedad, y con pasarle un trapo húmedo cada mucho tiempo, se mantiene prácticamente igual al primer día. Además que es un aislante térmico y acústico excepcional. Si a una abertura con aluminio incorporamos un cristal grueso, logramos una de las más altas protecciones contra el ruido exterior.

Tiene muchísimas más ventajas como son: que no es inflamable, que se puede reciclar al 100%, que  es ecológico y respetuoso con el medio ambiente, que es ligero, que se adapta a cualquier estilo constructivo, que garantiza una estanqueidad total respecto al agua o el aire, y que está disponible en un montón de colores, por más que yo lo prefiera blanco o gris. ¡Para esas cosas, sigo siendo un clásico!